La Sexta Extinción Masiva

La Sexta Extinción Masiva
La pérdida de biodiversidad es uno de los mayores problemas ambientales de estos tiempos, ya que además de poner en peligro el equilibrio y salud de los ecosistemas, también pone en peligro el bienestar del ser humano y los valiosos servicios que le aporta. Para entender el fenómeno de la sexta extinción masiva, primeramente hay que determinar si en efecto es algo que realmente está pasando, por lo que es necesario revisar los indicios que nos pueden dar pistas acerca de esto. Cuando se habla de extinción, es imperativo tener en cuenta tanto la tasa (no. de spp. que se extinguen), como su magnitud (% del total); y al compararse estos con la extinción de fondo y las extinciones masivas anteriores, se obtiene la evidencia por excelencia. Por lo tanto, las siguientes son algunas de las preguntas que vale la pena hacerse: ¿Las tasas de extinción actuales son mayores a la extinción de fondo? ¿Cómo han cambiado estas tasas a lo largo del tiempo?, ¿Cuáles son sus efectos a futuro, si las tasas actuales continúan? Estas y otras preguntas se abordarán en el presente trabajo, con el fin de evaluar si en efecto, hay de qué preocuparse.
La extinción es un fenómeno natural que está tan adherido a los organismos, como la vida misma. Algo que se reconoce como normal en todos los ecosistemas, es la extinción de fondo. Siempre va a suceder por el simple hecho de haber vida en algún lugar. Estas extinciones de fondo además de ser procesos cotidianos, son consideradas incluso parte necesaria de los ecosistemas, ya que reflejan su dinamismo al ser reemplazadas; las especies desaparecidas, por otras mejor adaptadas a las condiciones del momento. Se considera que la extinción de fondo promedio equivale a una tasa de extinción de 2-4 familias taxonómicas cada millón de años. Por el contrario, en una extinción masiva, las tasas de extinción de familias y especies; en un tiempo de entre miles de años, hasta unos 10 millones de años, pueden llegar a ser de 20-65% y 50-95% respectivamente. Con el fin de ubicar el estado de la situación actual en comparación con dichos eventos masivos del pasado, se deben de saber las tasas actuales de extinción para ver si están por encima de la de fondo, y con ello hacer proyecciones para compararlas con las del pasado.
Un estudio encabezado por Ceballos et al. (2015) de la UNAM, analizó las tasas actuales de extinción de vertebrados y las comparó con las tasas de extinción de fondo para mamíferos. Esto es algo que definitivamente se tiene que tomar en cuenta, ya que proporciona información importante con la cual comparar y darse cuenta si en verdad las tasas de extinción actuales son normales, o en cambio es algo que se está viendo agravado por ‘X’ y/o ‘Y’ razones. Usaron; a partir de evidencia fósil, una tasa de extinción de fondo promedio de dos especies por cada millón de especies por año. Con esto, determinaron que naturalmente se habría esperado que desde 1900, se extinguieran nueve vertebrados. No obstante, la realidad es muy distinta, ya que en vez de nueve, en este mismo periodo se extinguieron 468 más, incluyendo mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces.  
Un factor muy importante a la hora de hacer comparaciones de la situación actual con las extinciones pasadas es el hecho de que se tienen que compensar las diferencias entre los números actuales con los relativos a la evidencia fósil. De no tomar esto en cuenta, la actual extinción se puede sobrevalorar con el simple hecho de que la información del presente es mucho más abundante. También debido al hecho de que muchos clados no están bien representados, y aún falta mucho trabajo de identificación para obtener datos empíricos, las predicciones teóricas basados en estimaciones y extrapolaciones se vuelven algo imprescindible.  No obstante, en otro estudio, basándose en extrapolaciones de las tasas de extinción usando la evidencia fósil de las extinciones masivas, y comparándolas con las tasas de extinción de los últimos 500 años para mamíferos, aves y anfibios (es confiable ya que todas las especies conocidas de estos taxa están bajo un nivel de conservación conocido); mostró un análisis perturbador (Barnoski, 2011). Si las extinciones siguen cuando menos como en los últimos 500 años, al cabo de unos cuantos cientos de miles de años o quizá el millón, el resultado se le podría considerar como la sexta extinción masiva. El enfoque de extrapolación que siguió Barnosky et al. (2011) es interesante y a la vez despierta temor. En primer lugar ilustraré el escenario más extremo y después el más conservador. Primeramente, si todas las especies (mamíferos, aves y anfibios) bajo la categoría de 'amenazadas' desaparecieran en los próximos 100 años, y la tasa siguiera fija, en menos de 600 años se alcanzaría una magnitud de extinción equivalente al rango de las cinco extinciones masivas anteriores. En segunda, si en cambio, las especies en 'peligro crítico' desaparecieran en los próximos 500 años, al cabo de 11,500 años la magnitud de las cinco extinciones masivas pasadas se alcanzaría. Este último escenario, en lo personal, no se me hace para nada descabellado, teniendo en cuenta las circunstancias actuales. La cantidad de humanos es cada vez mayor, gran cantidad de ambientes siguen degradándose y cambiándose a lo que consideremos necesario en el momento, la introducción de especies exóticas supone un gran problema, el clima sigue aumentando, la composición de la atmósfera se sigue alterando a gran velocidad, la extracción de recursos y la consecuente presión ambiental que esto representa no hace sino aumentar, la contaminación está prácticamente por todos lados, etc. Lo anterior concuerda con lo expuesto por E. O. Wilson, respecto a cómo el ser humano impacta en la pérdida de biodiversidad actual. Si todo esto sigue así, la última estimación no será sino una versión subestimada del futuro que nos esperaría.
Por lo tanto, para saber si nos encontramos en la sexta extinción masiva, creo yo, lo más importante es tomar en cuenta las tasas de extinción actuales, y extrapolarlas a un determinado tiempo en el futuro. Tal vez, el día en que efectivamente se pueda asegurar al 100% que nos encontramos en la sexta extinción masiva, sea el día en que nos daremos cuenta que se ha perdido más del 75% de la biodiversidad que alguna vez menospreciamos, y sea el día en que irremediablemente nos dirijamos al mismo abismo que engulló sin piedad a cientos y miles de millones de años de existencia, de esos patrones de materia y energía que llamamos vida, reflejados en las especies que ya no están. En mi opinión es más que evidente que nos encontramos en una situación que de seguir así, llegará tarde o temprano a magnitudes equiparables a las “cinco masivas del pasado”.
Referencias
Barnosky, A. D., Matzke, N., Tomiya, S., Wogan, G. O. U., Swartz, B., Quental, T. B., Marshall, C., McGuire, J.L., Lindsey, E.L., Maguire, K.C., Mersey, B., & Ferrer, E. A. (2011). Has the Earth’s sixth mass extinction already arrived? Nature, 471(7336), 51–57.
Ceballos, G., Ehrlich, P. R., Barnosky, A. D., Garcia, A., Pringle, R. M., & Palmer, T. M. (2015). Accelerated modern human-induced species losses: Entering the sixth mass extinction. Science Advances, 1: e1400253 19.
Pievani, T. Rend. Fis. Acc. Lincei (2014) 25: 85.

Van Uhm, D.P. (2016). The Sixth Mass Extinction. In: The Illegal Wildlife Trade. Studies of Organized Crime, vol 15. Springer, Cham

Comentarios

  1. Felicidades Miguel, como siempre muy buen trabajo, me gusta como trabajas. La parte que me toca calificar es que tu búsqueda de apoyo bibliográfico es buena, el articulo de Nature se lleva las palmas y las referencias de los autores correctos (las otras tres referencias son muy buenas), sin embargo me gustaría que hubieses completado con mas búsquedas sobre los planteamientos que haces en la discusión y en tu reflexión personal. Creo que falto entrenamiento de lo que esta sucediendo ahora en el planeta con las tasas de extinción actuales; ya hay cifras, y eso nos regala elementos para conformar un criterio, porque tu postura no es muy clara; no alcanzo a vender esta idea a un político como Trump (muy estúpido) o a un niño educado de la mas alta escuela. Que deben hacer los jovenes ahora con este problema? que recomiendas para prevenir?, que alcances han tenido las decisiones actuales en las evidencias de una sexta extincion? etc? Los autores desde 2011 estan llegando a donde tu llegaste ahora 2018; estoy segura que tienes soluciones y recomendaciones en la cabeza bien comprendidas pero falta expresarlas. Espero haber que otros comentarios nos regalan. Bien hecho Miguel.

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